Ciencia¿Será el hecho de que fuimos la primera compañía en traer la maravilla de 4Life Transfer Factor al mercado? ¿Será por nuestro departamento interno de investigación y desarrollo o nuestra línea de productos?
Exito¿Será nuestro Plan de Incentivos Life Rewards que es uno de los mejores de toda la industria? ¿Será nuestro Power Pool sencillo o los viajes exóticos del Great Escape con todos los gastos pagados?
Servicio¿Te juntarás con los miles de distribuidores de 4Life que están haciendo un impacto en la salud, bienestar y éxito financiero a gente de todas partes del mundo?
Nos sentimos emocionados al saber que nuestro mensaje de ciencia, éxito y servicio está llegando a todas partes pero nos emociona aún más saber que tú has venido a este sitio para explorar más sobre nuestras raíces, productos y gente, porque como te vas a dar cuenta, hay muchas razones buenas para animarse en 4Life.

Comenzamos nuestro relato con los dos fundadores de la empresa – David y Bianca Lisonbee – dos personas extraordinarias. Primeramente, conoce a David Lisonbee. Él es un hombre que sabe cómo crear sus propias oportunidades. Aún a una edad muy joven este hombre hacía un impacto. “Yo pintaba los bordillos de la calle,” recuerda David. Llevando sus brochas y saliendo de la casa temprano, David limpiaba y pintaba los bordillos todo el día. Luego regresaba a su casa para cambiarse la ropa y después salía a las mismas calles para recibir pago por sus servicios. “Yo trabajaba completamente por donaciones,” explica David. “Les pedía a los dueños de las casas que contribuyeran lo que consideraban un precio justo por mi trabajo.” Su esposa, Bianca dice, “David siempre ha tenido el talento de percibir las necesidades de otros y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para ayudar a los demás.”
Cuando combinas la personalidad optimista de David con las raíces empresarias de Bianca, tienes co-fundadores que nunca se rinden al trabajar hacia su meta. David había sufrido de problemas respiratorios durante toda su vida adulta y los Lisonbee habían pasado 20 años en el desarrollo de productos nutricionales. Estas dos influencias han hecho que los Lisonbee sean apasionados en encontrar una manera de proveer un sistema inmunitario más fuerte y más saludable. Pero lo que encontraron los Lisonbee sorprendió a toda la industria de respaldo inmunitario.
“Yo sabía que el sistema inmunitario era la clave” dice David. “pero había sido enseñado como todos los demás que debía buscar el respaldo inmunitario en las vitaminas, minerales y hierbas. No me daba cuenta de que un sistema inmunitario fuerte requería algo totalmente distinto.” En ese tiempo, los equipos de investigadores y los dueños de compañías iban a lugares extraños en la búsqueda de alguna fruta exótica que tuviera el secreto de la longevidad y el bienestar.
Pero todo eso estaba por cambiar.
Frustrado después de una década de buscar incansablemente, viajando por todo el mundo sólo para no encontrar lo que deseaba y casi por accidente, David decidió hacer un viaje más...
...esta vez a la biblioteca.
Hundido en las investigaciones en la biblioteca, David investigaba los beneficios inmunitarios del calostro cuando encontró una referencia a una patente olvidada para algo que se llamaba el factor de transferencia. David descubrió que esta patente olvidada se trataba de algo que jamás había existido en ningún lugar exótico del mundo. No fue una vitamina, mineral ni cualquier tipo de ácido graso esencial. Fue algo totalmente distinto – una molécula que se encuentra en el mismo sistema inmunitario del cuerpo, llamada el factor de transferencia.
Aunque este descubrimiento de David fue fortuito, lo que pasó luego no tenía nada que ver con la suerte. El verdadero talento de David fue saber cómo convertir un descubrimiento milagroso a un negocio internacional. De hecho, David ya había pasado 20 años construyendo uno de los negocios más exitosos en la industria de ventas directas de la época. Esta compañía se llamaba Enrich International. Junto con su esposa Bianca; David consiguió los derechos de la única patente del proceso para extraer los factores de transferencia y en el 1998 David y Bianca Lisonbee proporcionaron el milagro de Transfer Factor al mundo.
Los resultados eran aún mayores de lo que los Lisonbee se habían imaginado.
“Porque todo el mercado de los neutracéuticos se enfocaba en encontrar las fuentes nutricionales, la información inmunitaria proporcionada por los factores de transferencia puso nuestro producto de 4Life Transfer Factor® Clásico en su propia categoría,” admitía David. De hecho, el mirar más allá de la “nutrición” hasta la “información” fue una idea sumamente nueva, que la introducción de Transfer Factor al mercado cambió completamente cómo la gente pensaba en cuanto a la salud.